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    La clave del éxito: dar lo mejor de nosotros mismos, no que seamos mejor que otros.

    Un bosquejo de lo que compartí en la vídeo conferencia pastoral con los pastores bautistas de El Salvador de la Familia de Iglesias de FIBAM, el viernes 2 de julio del 2010.

    Más que una disertación, fue un tiempo de compartir experiencia pastoral y misionera entre colegas de ministerio.

    “Digo, pues, por la gracia que me es dada, a cada cual que está entre vosotros, que no tenga más alto concepto de sí que el que debe tener, sino que piense de sí con cordura, conforme a la medida de fe que Dios repartió a cada uno.” Romanos 12:3

    1-Hablé acerca de la confianza que debemos tener en ser funcionarios del Reino de Dios. Dios se ocupa de los intereses de su reino y de los obreros a su servicio, aunque tengamos que esperar para obtener y ver la respuesta a nuestras peticiones.

    2-También compartí de la importancia de fortalecer las áreas donde somos competentes y de ser eficientes en esas áreas.-De ser competentes sin competir con nadie.

    3-Así mismo, compartí de la necesidad de elevarnos verticalmente en tiempos de contracción, por no decir de crisis, de aprovechar ese tiempo para crecer. De instruirnos en todas las áreas, espiritual, emocional, cultural, profesional, etc.

    4-Así, en la proporción de nuestra instrucción y desarrollo en tiempos de perdida, de fracaso o  de baja producción o fruto; así será nuestra extensión y progresión futura, cuando se nos presente la oportunidad.

    5-Hay que soñar en grande, vivir en grande, dar lo mejor de nosotros, glorificar a Dios. No poner énfasis en los resultados comparándolos con nadie, solo con lo que somos capaces de realizar nosotros.

    6- La satisfacción del éxito es procurar ser todo lo que Dios quiere que seamos y hacer todo lo que podamos.

    7-Dios quiere que demos lo mejor de nosotros mismos, no que seamos mejor que otros. El éxito no consiste en hacerlo como otros o mejor que los otros, sino en dar lo mejor de nosotros para la gloria de Dios.

    “10  Amaos los unos a los otros con amor fraternal; en cuanto a honra, prefiriéndoos los unos a los otros.11  En lo que requiere diligencia, no perezosos; fervientes en espíritu, sirviendo al Señor;12  gozosos en la esperanza; sufridos en la tribulación; constantes en la oración;”
    Romanos 12:10-12

    S.O.S. – S.O.S. – S.O.S. ¡Naufragando en medio de la crisis!

    “La capacidad necesaria para manejar mi empresa, mi familia o mi vida personal en tiempos difíciles”.

    “Porque el hombre tampoco conoce su tiempo; como los peces que son presos en la mala red, y como las aves que se enredan en lazo, así son enlazados los hijos de los hombres en el tiempo malo, cuando cae de repente sobre ellos.” Eclesiastés 9:12

    (En la fotografía de la izquierda: “La balsa de la Medusa”, Theódore Géricault)

    En el cuadro de la fotografía, Géricault represento a la perfección la experiencia de la crisis, sus condiciones reales nada esperanzadoras y la perspectiva de cada uno de los náufragos. Se basó en una experiencia real, con cuerpos reales de aquellos que no lograron sobrevivir. Me pregunto, cómo será el retrato de la presente crisis económica mundial y cuál de todos los personajes me representará a mi cuando todo haya terminado.

    Por todas partes del mundo, son muchos aquellos que de una u otra forma hemos sido afectado por esta crisis económica, a muchos les tomo por sorpresa y a otros nos has sorprendido por su dimensión, extensión y duración.

    Ciertamente, ninguno tenemos excusa, pero muchos están usando la crisis para justificar sus errores, derroches e injusticias, así como otros para motivar su incompetencia o lamentar su impotencia. La crisis en sí, ha sido lamentable, pero al mismo tiempo saludable o necesaria para muchos para curarse en salud.

    La crisis era inevitable, muchos analistas económicos la predijeron basados en sus análisis científicos e históricos, pues como parece, no aprendemos de la historia y estamos condenados a cometer los mismos errores.

    Pero era suficiente prestar oído a las reflexiones realizadas por muchos basados en el sentido común o en los principios de la sabiduría universal, mucho más a quienes lo advertíamos basados en el estudio de los simples y básicos principios de la Biblia.

    Ahora, cuando muchos naufragamos en medio de este océano de crisis, si contar más que con nuestros propios recursos y amenazados por doquier, no solo por las inclemencias del tiempo, sino también por los depredadores o acreedores, y con tantas otras responsabilidades, nos preguntamos: ¿Qué debemos y podemos hacer al respecto para no ahogarnos, para no ser devorados por las deudas, ni consumidos por el fracaso? Algunos atemorizados, ya casi sin fuerzas para nadar, han pensado que quizás sería más fácil cerrar los ojos, meter la cabeza y dejar de respirar; pero eso sería cobardía, un suicidio, ¡No! Tiene que haber solución, como el Apóstol Pablo decía en semejantes situaciones: “que estamos atribulados en todo, mas no angustiados; en apuros, mas no desesperados; perseguidos, mas no desamparados; derribados, pero no destruidos” (2Corintios 4:8-9) Pero ¿en qué confiaba Pablo para mantener semejante actitud en dichas circunstancias?, ¿qué principios aplicó a su vida para haber terminado con satisfacción y ganancias su gran empresa?

    Siempre hay esperanza para cada situación, ya sea para el individuo o para una institución. No importa si eres estudiante, empleado o jefe; soltero o casado, padre de familia, hombre o mujer de negocios, o si eres ama de casa. Para todos hay solución y sabiduría a su disposición.

    Nuestras instituciones, cualquiera que sea su motivación o propósito, dependen de nosotros sus líderes y administradores, de nuestro carácter y creencias que conforman nuestra personalidad. La clave estar en aplicar los principios eternos, dinámicos e inequívocos de la Palabra de Dios para semejantes situaciones.

    Dios es capaz de hacer su parte, no hay duda de ello, el fracaso y las crisis vienen por nuestra incompetencia e incapacidad. Y una vez en crisis, para superarla, se necesitan buenas actitudes y no solo buenas aptitudes, se necesita sabiduría y no solo conocimiento, se necesita formación y no solo información, se necesita carácter y no solo competencia, se necesita fe en Dios y no solo confianza en sí mismo; hay que hacer algo al respecto, intentarlo y no solo desearlo.

    Los lamentos y quejas no salvan a nadie del infierno y tampoco te librarán a ti de las consecuencias de tus malas decisiones. Te pregunto entonces, ¿eres tu capaz?

    Reflexionemos ahora en 10 principios de los que debemos ser capaces de aplicar y practicar en nuestra situación particular.

    En todo tiempo debo ser capaz de: Haga clic aquí para continuar leyendo el resto del artículo

    Sobreviviendo en la jungla de los depredadores, líbrate de los devoradores del alma.

    “La naturaleza de los hombres soberbios y viles es mostrarse insolentes en la prosperidad

    y abyectos y humildes en la adversidad.” Nicolás Maquiavelo.

    En la jungla humana debemos estar preparados para identificar y apartarnos de los depredadores. Los depredadores son seres vacíos, necesitados de autoestima y de afecto, llenos de complejos, pero se muestran soberbios y viles con los demás.

    Pero el problema está en cómo reconocerlos, pues como el mismo Nicolás Maquiavelo decía: “Pocos ven lo que somos, pero todos ven lo que aparentamos”, “Todos ven como pareces, pero muy pocos saben como eres”.

    Los depredadores se alimentan de las almas de los demás: criticando, enjuiciando y condenando, hasta consumir tu paz, tu tranquilidad, tu confianza, tu seguridad y tu esperanza. Son ingratos e intolerantes.

    “Escarnecedor es el nombre del soberbio y presuntuoso que obra en la insolencia de su presunción.” (Prov. 21:24)

    Los hallamos en los círculos cristianos también, desde gente común hasta los que se consideran importantes y en puestos de liderazgo. Reconocerlos no es difícil, pues hablan con aires de superioridad y para intimidar usan un camuflaje de demasiada espiritualidad, justicia o rectitud. Son arrogantes y altivos.

    Como dice en el libro de Proverbios:

    “Hay generación limpia en su propia opinión, Si bien no se ha limpiado de su inmundicia. Hay generación cuyos ojos son altivos Y cuyos párpados están levantados en alto. Hay generación cuyos dientes son espadas, y sus muelas cuchillos, Para devorar a los pobres de la tierra, y a los menesterosos de entre los hombres.” (Pov. 30:12-14)

    Cuando te vuelves vulnerable delante de ellos, te menospreciaran y se levantaran sobre sí mismos hasta la altura de tus debilidades. Como perros bravos que olfatean y conocen tu temor, al ladrar te amedrentarán y por eso se creerán superiores, pero seguirán siendo solo perros. Son viles e infames.

    Sobre los depredadores viles e infames. Haga clic aquí para continuar leyendo el resto del artículo

    Mi devoción es una actitud de amor. Carta a un amigo.

    Marco, mi amigo:

    En cuanto a la respuesta de aquel entonces, yo diría que nuestro crecimiento ya no sigue tan rápido como entonces, pero es debido a la madurez. Cuando llegas a grande, no quiero decir a viejo, aun no me considero viejo, sino maduro; las cosas ya no corren, van más lentas. Pero lo que si sucede es que te fortaleces, te vuelves mucho más sabio y menos dogmatico, más equilibrado diría yo. Como dice un autor que me encanta en uno de sus libros, el Dr. Scott Peck, “la madurez consiste en saber tratar con las paradojas de la vida”.  Yo mismo soy una paradoja con la que Dios tiene que tratar y yo también.

    Las paradojas las encontramos en nuestra propia vida y en todas partes. Por eso Salomón nos aconseja en Eclesiastés: “No seas demasiado justo, ni seas sabio con exceso; ¿por qué habrás de destruirte?” Ecle. 7:16

    Pablo lo sabía muy bien, por ello, en su lucha consigo mismo, ya no fue tan riguroso, aprendió a ser paciente consigo mismo, con sus paradojas de la vida: “19 Porque no hago el bien que quiero, sino el mal que no quiero, eso hago.

    20 Y si hago lo que no quiero, ya no lo hago yo, sino el pecado que mora en mí.” Rom. 7:18-19

    “24   ¡Miserable de mí! ¿Quién me librará de este cuerpo de muerte?

    25 Gracias doy a Dios, por Jesucristo Señor nuestro. Así que, yo mismo con la mente sirvo a la ley de Dios, mas con la carne a la ley del pecado.”

    Así que hoy te diría, la clave de mi madurez consiste en mi relación con Dios, mi devoción más que mi devocional.

    Pareciera que no hay ninguna diferencia, pero sí, una muy sutil, el devocional es una actividad que yo hago, pero mi devoción es una actitud que yo tengo. De hecho es mi devoción la que ahora me hace buscar hacer mi devocional, estudio o cualquier otra disciplina espiritual. Mi devocional era para mí como el estar enamorado, pero mi devoción es amor, es compromiso, es un permanecer juntos a pesar de.

    Antes, el devocional me servía para sustentar mi devoción, pero ahora no sería suficiente, “he dejado lo que era de niño”, en las palabras de Pablo, porque ahora ninguna liturgia o ceremonia, nada que yo haría, serviría para alimentar mi devoción a Dios, ahora El solo me es suficiente, lo demás lo hago por mi devoción a él.

    No me tomes a mal, te lo digo sin arrogancia, antes quizá la hubo, pero hoy lo digo con mucha humildad, pues a través de los años y las experiencias duras de la vida, he aprendido a andar en la gracia de Dios, todo se lo debo a él, a su paciencia conmigo, a su amor. Sinceramente te digo, Dios ha peleado por mí y ese amor ha ganado mi devoción.

    La sombra de mi vida es tan oscura, que si no fuera por la luz de Dios, todo el mundo la vería.

    Perdona que me extendiera, pero me inspire con tus recuerdos.

    Con mucho cariño,

    DARÍO

    Mentor4You

    Mi progreso y expectativas en el Imperio Digital.*


    Recogida de Ordenadores - Otros Servicios

    Recuerdo cuando por primera vez utilice una computadora (ordenador), fue en 1982 en la Universidad Evangélica de El Salvador, estudiaba Ingeniería Electromecánica y la única computadora personal de toda la universidad era lo más parecido a una “netbook” pero con la capacidad de una calculadora gráfica para cálculos matemáticos y científicos.

    No fue hasta en 1993 cuando trabajando como director del Instituto Bíblico Vida Nueva, me dieron una computadora personal de escritorio para editar mis cursos. En esa ocasión el pastor de la iglesia me dijo que me estaba dando un “lapiz” dentro de la tecnología de las computadoras (monitor blanco y negro, sistemas operativo DOS y un disco duro con una memoria de 30 MB). Haga clic aquí para continuar leyendo el resto del artículo